La salud es un camino

Las 8 «R» del camino de la salud

A muchos os sonarán «las 4 R de la salud intestinal». O incluso, seguro que ya habéis aprendido que en realidad son no ya solo 5, sino incluso 6 o 7 pasos a seguir para tener una salud intestinal óptima. Desde luego, una cosa FUNDAMENTAL es seguir una alimentación probiótica y antiinflamatoria, como os cuento en el e-book que realicé en colaboración con Nutribiótica.

Yo propondría en realidad hasta 8 pasos (o incluso más!) dentro del camino hacia la salud intestinal y general. Nos podemos basar en los previos ya propuestos por muchos sabios y añadir más:

  1. Reflexionar/repensar/razonar: es la nueva R que propongo como etapa inicial ineludible. En esta fase, se realiza un diagnóstico de la situación de salud de la persona conjuntamente con su terapeuta. Se debería reflexionar sobre el estilo de vida, las causas profundas que han llevado a tener síntomas, y realizar un proceso de razonamiento clínico y diagnóstico para llegar al origen de los problemas. Personalmente, considero que la PNIc es una metadisciplina que nos enseña a complementar este proceso con las aportaciones de la Medicina del Estilo de Vida, la Medicina Evolucionista, los aspectos psicosociales y todo lo que realmente influye en el estado de salud.
  2. Reset: implica un reinicio o una revolución del estilo de vida. Suele ser necesario cambiar el mindset de la persona. La frase que se le atribuye a Hipócrates lo resume perfectamente: “A quien desee la salud, hay que preguntarle primero si está dispuesto a suprimir las causas de su enfermedad. Sólo entonces será posible ayudarle”.
  3. Reducir las causas identificadas como fuente de problemas. Implica también reducir los síntomas más molestos con intervenciones terapéuticas que nos permitan brindarle un «quick win» al paciente para generar adherencia al cambio y mejorar la energía para llevar a cabo la revolución en su salud.
  4. Remover o retirar los patógenos y los antígenos o antinutrientes que puedan estar actuando en el intestino, la boca, el aparato respiratorio… de forma perjudicial.
  5. Reemplazar las enzimas digestivas que puedan faltar, mejorar la hipoclorhidria si fuera el caso o aportar incluso bilis si es necesario.
  6. Reinocular los microorganismos comensales que estén deficitarios: lactobacilos, bifidobacterias, y otras especies interesantes. Además, habrá que darles de comer con suficientes nutrientes prebióticos y polifenoles.
  7. Restaurar y reparar la barrera intestinal, disminuir de forma definitiva la inflamación, seguir aportando micronutrientes…
  8. Reequilibrar el intestino y la salud sistémica a largo plazo.

La salud intestinal, de la boca, de la mucosa urogenital, respiratoria, psiconeuroemocional, de la piel… la salud de todo el cuerpo, en definitiva, puede ser un fin en sí misma. Y también es un CAMINO que dura toda la vida. Podremos encontrarnos piedras en el camino: no pasa nada, las podremos sortear. Podremos caernos: no es grave, lo importante es levantarse. Pero, ¡ay!, si nos dedicamos a meternos piedras en los zapatos (minimalistas!?), entonces, el camino será más complicado.

La responsabilidad última de nuestra salud recae sobre nosotros mismos: empoderarse en salud es el camino.

¿Qué otras letras podemos utilizar como guía para protocolos de salud?

 

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