Intestino, microbiota y migrañas

Eje intestino – cerebro y migrañas

En mi Instagram realicé una serie de vídeos sobre ciertos aspectos de la fisiopatología de la migraña, además de comentar las ventajas evolutivas de tener un cerebro tendente a las migrañas. Me faltó por contar la relación entre la microbiota intestinal y la migraña.

El eje intestino – cerebro es muy conocido y está en boca de todos. Así, no es extraño que también en las migrañas el estado del intestino y de la microbiota tenga un papel. Aquí te resumo lo que se cuenta en un artículo de febrero del año pasado sobre este tema en el Journal of Headache and Pain (Arzani et al.). Si te apetece profundizar en este tema, te recomiendo su lectura completa.

Aquí me centro en la microbiota intestinal, pero la oral también puede influir en la fisiopatología de la migraña. Puedes leer sobre cómo cuidar de la microbiota oral en mi artículo sobre ella.

La inflamación en la migraña y el papel de la microbiota intestinal

Las citoquinas proinflamatorias como la IL-1beta, la IL-6, la IL-8 y el TNF-alfa se han implicado en el dolor de cabeza migrañoso. Son sustancias del sistema inmunitario que señalizan de una manera que fomenta la inflamación. Se sabe que aumentan durante los ataques de migraña. También a nivel intestinal estas citoquinas producen estimulación de los nervios aferentes (los que recogen la información para llevarla al cerebro) e inducen dolor visceral (vaya, dolor de tripas!).

¿Y qué sucede?: pues que la disbiosis puede hacer que se estimule la producción de estas citoquinas proinflamatorias, por un lado. Por otro, el sistema nervioso también puede modular a la microbiota por la influencia que ejerce sobre el intestino por el sistema nervioso autónomo (simpático y parasimpático). Así, también los factores estresantes tanto físicos como psicológicos pueden fomentar la aparición de alteraciones a nivel intestinal, tanto en forma de disbiosis como de inflamación con producción de esas citoquinas.

Por si fuera poco, la disbiosis y la inflamación contribuyen al aumento de permeabilidad intestinal (que también se genera por el estrés), con una consecuente endotoxemia. Todo esto contribuye a una mayor activación del eje HPA (el que lleva a la producción de cortisol) de forma crónica y excesiva, lo que aumenta la susceptibilidad a todo tipo de trastornos inflamatorios. Y por supuesto, la neuroinflamación también aparece, y al final, la sensibilización central.

Sustancias neuroactivas, intestino y migrañas

Sustancias como el CGRP, la sustancia P, el VIP o el neuropéptido Y, junto a la señalización glutamaérgica, serotoninérgica, dopaminérgia y GABAérgica también se relacionan con las alteraciones del eje intestino – cerebro en las personas con migraña. La producción de estas sustancias se puede modificar por la microbiota, y viceversa.

Por ejemplo, se sabe que la sustancia P aumenta en el colon cuando se dan antibióticos, y que la administración de L. paracasei atenúa ese incremento.

El CGRP (péptido relacionado con el gen de la calcitonina), que tiene un rol central en las crisis de migraña, se ha visto que altera la secreción ácida del estómago e inhibe la producción de enzimas pancreáticas.

En cuanto a la vía del triptófano, la quinurenina y la neurotransmisión serotoninérgica, se sabe que hay alteraciones en su funcionamiento en muchos trastornos del eje intestino-cerebro, y parece que en la migraña también ocurre.

SCFA

Se considera que hay factores nutricionales y metabolómicos con impacto en la migraña.

Por ejemplo, la disbiosis altera la producción de SCFA (ácidos grasos de cadena corta) como el butirato, que tiene efectos neuroprotectores y neurotróficos. Además, ejerce una acción antiinflamatoria en el cerebro contra los efectos del LPS (una endotoxina de bacterias “malas”). Tomar prebióticos y bifidobacterias puede ayudar a restaurar la función de las bacterias productoras de butirato.

Relación con síntomas  y patologías digestivas

En las personas migrañosas es relativamente frecuente que haya síntomas digestivos tanto durante las crisis como entre ellas: diarrea o estreñimiento, dispepsia, reflujo,…

Adicionalmente, patologías como la infección por el Helicobacter pylori, la enfermedad inflamatoria intestinal, la celiaquía (de la que hablaba en uno de los vídeos de Instagram) o el “síndrome de intestino irritable” se han asociado con la migraña.

Cuida tu intestino para mejorar tus migrañas

Entonces, ¿qué puede hacer una persona con migrañas para mejorar el estado de su intestino y su microbiota?:

1. Como decía en mi vídeo, es FUNDAMENTAL descartar la celiaquía. Y si se tiene celiaquía o sensibilidad al gluten no celíaca, realizar una dieta sin gluten estricta. En las personas migrañosas además la caseína de los lácteos puede ser especialmente perjudicial.

Incluso, aunque el estudio de celiaquía sea negativo, se debería casi con toda seguridad realizar una prueba de dieta sin gluten de al menos 6 meses. Claro, dentro de una estrategia de alimentación como la que comento a continuación, no con productos procesados y ultraprocesados sin gluten). Pero recuerda siempre realizar primero el estudio diagnóstico y consultar con un profesional actualizado. Puedes escuchar la entrevista que me realiza Lorena Pérez de Celicidad sobre este tema.

2. La alimentación debe ser prebiótica y antiinflamatoria. En el vídeo sobre la energía cerebral comentaba que la dieta cetogénica puede ser muy interesante en las personas con migrañas. Si tienes migrañas recurrentes, puede ser conveniente buscar a un profesional actualizado que te ayude a diseñar la estrategia de alimentación más adecuada para tu caso.

Es muy importante sobre todo evitar el azúcar en sus muchas formas y priorizar los hidratos de carbono que dan de comer a las bacterias: son los MACs o carbohidratos accesibles para la microbiota, AK “fibra”. Es decir: verdura, fruta con cierta moderación, almidón resistente… Esto, dependiendo de si la estrategia es cetogénica o no. En general, es preferible una estrategia tendente a low carb por lo que comentaba en el vídeo sobre la energía.

Las grasas tienen que ser “buenas”: es decir, alimentos marinos, frutos secos enteros, aguacate, aceite de oliva, aceite de coco, ghee, mantequilla ecológica… Se debe evitar todo tipo de aceites vegetales con exceso de omega 6 (que es proinflamatorio cuando hay déficit de omega 3, como suele ser el caso en nuestra sociedad).

3. Ya hay estudios con probióticos que han demostrado mejorar las migrañas. Recuerda que la estrategia de microbioterapia debe ser individualizada teniendo en cuenta también los síntomas digestivos. No es conveniente tomar cualquier producto sin saber qué cepas son y para qué se toman. Como haya una disbiosis intensa de intestino delgado (lo que se suele llamar SIBO), tomar según qué cepas de inicio puede sentar regular.

4. Además, se debería individualizar el resto de suplementación. Son importantes la vitamina D3 (según niveles), el magnesio (interesante sobre todo el treonato porque pasa la barrera hematoencefálica), los omega 3…

5. El movimiento (ejercicio físico y evitar sedestaciones prolongadas), la regulación de los ritmos circadianos y las estrategias de control del estrés crónico también forman parte del cuidado del intestino, la microbiota y el resto del organismo.

Por supuesto, además se pueden hacer más cosas, como por ejemplo:

-Acudir a un fisioterapeuta/osteópata para complementar el tratamiento

-Recurrir a la neuropedagogía para desaprender la migraña como la que propone el doctor Arturo Goicoechea en su libro Desaprender la migraña.

-Solucionar problemas de desequilibrio en los aminoácidos precursores de neurotransmisores, las disfunciones hepáticas u hormonales, etc.

-No está de más asegurarse de que de verdad es una migraña. Hay dolores derivados de disfunciones de la ATM que a veces se pueden confundir. Otras veces, hay un componente de cefalea tensional.

Con un enfoque personalizado para lograr una salud 360º se pueden mejorar la migrañas y otras muchas patologías y disfunciones.

 

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1 Comment

  1. Doraliza
    marzo 29, 2021

    Buenas tardes, me inscribí en el newsletter, pero lamentablemente no me ha llegado ninguna información, ni el libro. Agradeceré me lo puedan enviar. Saludos

    Responder

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