Consecuencias de la sindemia COVID-19 en el microbioma humano

La microbiota importa en el COVID-19

Se han publicado muchos artículos sobre la importancia de la microbiota en la evolución del COVID. Yo misma revisé el tema en marzo y de nuevo unos meses más tarde. El uso de estrategias de cuidado de la microbiota son importantes siempre, pero ahora más que nunca, tanto para ayudar a prevenir un COVID grave, como para recuperar una disbiosis que se produzca por la infección.

Sin embargo, no se ha hablado mucho sobre el COVID y la microbiota desde otro punto de vista: ¿cómo impactan las medidas de contención de la epidemia/pandemia/sindemia sobre nuestros microbiomas en un sentido más amplio? La hipótesis de la higiene y de la necesidad de biodiversidad son muy conocidas. Un exceso de higiene daña la diversidad de la microbiota, y puede tener consecuencias indeseables como un factor más en la génesis de patologías no transmisibles como la diabetes y la obesidad, las alergias o patologías autoinmunes, los procesos neurodegenerativos, e incluso en mecanismos de carcinogénesis.

En un artículo de PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America) de enero de 2021 se revisa este tema. El artículo (Finlay et al) se titula “The hygiene hypothesis, the COVID pandemic, and consequences for the human microbiome”. Como no es de acceso libre, procedo a resumir algunos de los puntos principales de él. Yo misma había reflexionado mucho sobre este tema.

¿Cómo afecta la pandemia y las medidas de su control al microbioma humano?

En el paper inicialmente se revisa la importancia de la adquisición de la microbiota desde incluso antes de nacer (es un tema en debate pero las pruebas van más a favor de una colonización prenatal que en contra). El resto de nuestra vida todo lo que hacemos impacta sobre nuestro microbioma. Nuestro estilo de vida actual en las sociedad modernas industrializadas hace que muchísimas personas tengan disbiosis y patologías asociadas a esa disbiosis.

Entonces, ¿cómo afecta la pandemia y las medidas que se han tomado para su control en la microbiota?

1. Impacto de la infección y su tratamiento.

La propia infección y su tratamiento produce disbiosis, sobre todo cuando se usan fármacos antimicrobianos. La estancia en un hospital también modifica por sí mismo el tipo de microorganismos que nos colonizan. Esto sucede a nivel del intestino, pero también en la boca, la vía respiratoria y la piel.

¿Solución?: utilizar estrategias de microbioterapia individualizadas para la recuperación de la microbiota durante y después de la infección.

2. Influencia de las medidas higiénicas.

El efecto de las medidas higiénicas en la adquisición y la pérdida del microbioma: lo cierto es que esto depende mucho del país. En muchos países en vías de desarrollo no hay un exceso de higiene, sino un déficit. Sin embargo, en nuestra sociedad, el exceso de higiene puede tener consecuencias negativas en nuestra microbiota. Dicho sea de paso: en general, en el ambiente urbano estamos expuestos a microorganismos muy perjudiciales, y la higiene adecuada tiene sentido (aunque más con agua y jabón que geles hidroalcohólicos por doquier, máxime ahora que parece que el contagio por superficies es más bien improbable).

¿Solución?: fomentar la permanencia en ambientes naturales y al aire libre, donde no nos debe preocupar la higiene. Se debe respirar aire puro en un ambiente natural, con árboles y otras plantas, que además emiten fitoncidas que se sabe que aniquilan microorganismos patógenos.

3. Alimentación.

Durante la sindemia COVID-19 por un lado se ha reducido lo de comer fuera, que a menudo supone una alimentación quizá no tan sana como si se cocina en casa. Pero por otro lado, se pide comida a domicilio a menudo de mala calidad.

Además, la pérdida de poder adquisitivo por el impacto negativo de las medidas restrictivas hace que muchas personas no puedan comer de manera saludable. Muchas familias tienen que recurrir a bancos de alimentos, que son una ayuda, pero a menudo el tipo de alimentos que otorgan no son los óptimos para nuestra microbiota. Globalmente, en el artículo se comenta que es probable que la alimentación de la población de manera global sea más inflamatoria y generadora de disbiosis que antes.

Yo aquí añadiría que los confinamientos han llevado a muchas personas al sedentarismo. La falta de movimiento y de actividad física es perjudicial para la microbiota.

¿Solución?: pues quizás sea difícil. Las campañas informativas sobre la alimentación saludable y asegurar que al menos los niños coman de forma saludable sería fundamental. ¡Ojo!, que además, la pandemia adiposa (la presencia de grasa inflamatoria incluso en gente delgada) favorece un cuadro más grave de COVID.

4. Los microbiomas sociales.

Las restricciones de movilidad y de distancia social y física se estima que globalmente tienen un efecto perjudicial sobre nuestras microbiotas. Dejamos de hacer intercambios con otras personas y nuestras microbiotas se empobrecen más. Se hace un comentario especial en:

Niños (sobre todo pequeños): por un lado quizá los bebés pasen más tiempo con su madre si ésta teletrabaja, y tenga una lactancia más prolongada, lo que es positivo. Sin embargo, la distancia social en las escuelas (y con la familia extensa) junto a la higiene excesiva hace que se produzca una menor exposición a diversos microorganismos en esta fase tan crítica de programación microbiómica y del sistema inmune.

Ancianos: es otro grupo de población preocupante. En condiciones normales, reciben microorganismos con los abrazos y los besos de sus familiares y sus seres queridos. El aislamiento forzoso, la permanencia en residencias a menudo durante semanas sin salir ni a la calle… hace que sus microbiomas pierdan diversidad. Esto no es importante sólo por las enfermedades crónicas no transmisibles. Además, una microbiota sana nos protege de infecciones víricas y bacterianas, y quizás esta pérdida que sufren haga que pierdan una parte de la protección frente a otros patógenos.

Buscando un equilibrio entre prevención del COVID-19 y conservación del microbioma

Los autores concluyen que sí, que hay que prevenir la transmisión del COVID. Es un hecho que la higiene adecuada ha permitido disminuir la morbimortalidad por muchas enfermedades infecciosas en los últimos 100 años. Es decir, no se trata de no hacer lo que podamos para evitar la infección por el SARS-CoV-2. Aquí de lo que hablamos es de ser conscientes de que todo lo que hacemos tiene sus consecuencias, y no siempre son todas beneficiosas. La microbiota puede ser una víctima secundaria colateral de lo que se ha considerado necesario para atajar la pandemia. Debemos ser conscientes de ello, e intentar poner remedio.

Y es un hecho que la intersección entre las prácticas de higiene excesiva y las medidas de control de la pandemia del COVID pueden afectar de forma negativa a los microbiomas de los individuos y las sociedades y de toda la humanidad a corto, medio y largo plazo, e incluso a las próximas generaciones. Esto puede tener un impacto en múltiples patologías crónicas. Actuemos ahora.

Medidas globales para proteger el microbioma

Proponen como medidas para paliar este problema a nivel global:

-Mantener todos los parques urbanos abiertos (manteniendo la distancia física). Yo añadiría aquí que se debería promover el pasar tiempo al aire libre en entornos naturales.

-Promover la lactancia materna.

-Facilitar una alimentación saludable a las familias con bajos ingresos.

Medidas individuales para cuidar el microbioma

En el artículo se mencionan algunas como:

-Pasar tiempo en entornos naturales al aire libre.

-Trabajar en una huerta o jardín si es posible.

-Comer una alimentación prebiótica y antiinflamatoria.

-Tener contacto físico con las mascotas de la casa.

De mi cosecha añadiría las siguientes:

-Utilizar la microbioterapia personalizada para mejorar el estado de disbiosis.

Cuidar en especial la boca para evitar la mask mouth o boca de mascarilla. Se debería retirar la obligatoriedad de la mascarilla al aire libre si no hay situaciones de riesgo, y aquí me acojo a lo que dice la Organización Mundial de la Salud y la evidencia científica. (Los que me leáis: me gusta la ciencia, y debería ser nuestra guía en esta época, no la política ni la demagogia. La mascarilla en medio del monte o una calle vacía mientras va uno solo o con sus convivientes no es necesaria. Si alguien se la quiere poner, debería ser una elección personal.)

-Cuidar los ritmos circadianos.

-Buscar formas de evitar el estrés crónico o mejorar la tolerancia a él. La exposición a las noticias atemorizantes a todas horas también daña la microbiota.

¿Habías reflexionado ya sobre cómo estará afectando la situación actual a nuestro microbioma individual y colectivo? Por cierto, que con las vacunas del COVID no hay estudios aún, como es lógico, pero sí se ha comprobado con algunas otras vacunas que el estado de la microbiota puede influir en la respuesta a la vacuna (es decir, que sea más efectiva). Es otro motivo más por el que merece la pena cuidar nuestra mitad microbiana.

(DISCLAIMER: en condiciones normales no sería necesario añadir lo que viene a continuación, pero vivimos una época complicada en la que parece que todo hay que matizarlo para evitar malos entendidos. En ningún momento minimizo la importancia de la pandemia, ¿cómo podría?, la viví en un hospital muy golpeado de Madrid por la primera ola y en el IFEMA. No reniego de muchas de las medidas que se realizan, aunque otras podrían ser discutidas a la luz de la evidencia científica. Y echo en falta otras que no se utilizan ni se promueven por las autoridades sanitarias, aunque sí por humildes divulgadores en el ámbito de la salud como yo misma. Me refiero a los cuidados de la salud en general, como la alimentación, la actividad física o la vitamina D. En el episodio 13 del podcast de Slow Medicine Revolution hablamos sobre estas medidas en las que muchas autoridades sanitarias no hacen hincapié, o ni siquiera las mencionan. El COVID-19 es una sindemia con muchos factores además del virus. Es también una crisis social, económica, política, y psicológica para muchos. Se deben examinar todos los aspectos de esta múltiple crisis sindémica, y esto no significa que le restemos importancia al sufrimiento de los pacientes que tienen COVID, sus familiares, ni al esfuerzo de los profesionales sanitarios, entre los que me incluyo.)

Para compartir:

2 Comments

  1. Carolina
    febrero 15, 2021

    ¡Excelente post!!

    Responder
    1. Sari Arponen
      febrero 17, 2021

      Muchas gracias 🙂

      Responder

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll to top